¿Qué hay del respeto a los cinemas?
Carta de la autora
El mirar hacia el pasado -no muy lejano- siempre deja un mal sabor y da fe de que la frase "lo pasado siempre fue mejor" en realidad se aplica a muchas situaciones cotidianas de la sociedad.
En la historia del cine, por ejemplo, si investigamos un poco sobre las primeras presentaciones de filmes al aire libre, nos es fácil identificar el enorme espectáculo que era asistir a tan magno evento.
¡Claro! se excusarán muchos en decir -que por aquellos días la cinematografía era un invento y que por tanto despertaba el interés de los asistentes, que además eran personas de la élite- sin embargo no hay que menoscabar la intención social y propósito con el cual el 28 de diciembre de 1895 en parís los hermanos lumierê presentaron sus secuencias de imágenes de obreros a la salida de las fábricas y de subterráneos repletos de pasajeros de la ciudad de parís a tan selecto grupo de personas.
Desde ese momento el cine -que en ese sentido es el lugar específico donde se proyectan filmes cinematográficos- se convirtió en un lugar de cambio social, de pensamiento crítico y de reflexión, era un lugar de respeto además, casi como asistir a un aula de clases.
Lamentablemente, si tomamos literalmente esta comparación en la actualidad muchos ya habrán soltado sus burlas e inevitablemente lamentarse por el hecho de que el respeto se pierde desde la escuela.
¿Qué habría de esperarse entonces en los cinemas hoy día? basta con asistir a la primera función del día, un lunes, martes, miércoles o jueves y contar las parejitas que morrongamente se sientan en las últimas sillas o las del rincón, para hacer "cosas" -solo los proyectistas saben qué-
-Yo siempre estoy muy pendiente de "eso" cuando me tocan los turnos de las 12 del día, al menos una pareja sorprendo en pleno apogeo- comenta Alejandro Marrugo empleado de Cine Colombia en Cartagena -lo que hago es prenderles la luz y ellos asustados se van de la sala-.
Y de igual manera Alberto de los Cinemas de Procinal en la Plazuela lo confirma, -esas escenas se repiten cada semana, a veces ni les presto atención sólo los dejo pasar y ya, aunque claro uno siempre velas caras de los que entran a esa hora para hacerse la idea de quiénes son-.
Estoy segura además que muchos de los que leen estas palabras ya habrán sonreído un par de veces al leerlo, pero yo quisiera hacer un llamado al respeto; Se trata de un lugar de cultura ante todo, es un lugar público, dejen que la imaginación vuele a través de lo que se muestra en la pantalla no lo que excita sus mentes.
El problema se acrecienta con cada nueva pareja que entre inocentemente a una función de este horario y reciba tan mal ejemplo de quienes ya estén acostumbrado a hacerlo, además es de tener en cuenta que con las promociones Bamboocha, martes de precios especiales y los horarios matutinos para infatiles, el público joven se acerca cada vez más a las salas de cine y si recibe como modelo a seguir estas insinuaciones a tan temprana edad, el ciclo vicioso no cerrará en un largo tiempo, ¿qué esperamos ver en las salas de cine dentro de algunos años?
Que triste sería que mutaran a establecimientos dobles, que en las mañanas funcionen como cinemas pornográficos y de tarde sean comerciales. un alto en la historia ¡porfavor!
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